TOC o trastorno obsesivo compulsivo
Trastorno Obsesivo Compulsivo
agosto 2, 2018

¿Calorías y hormonas?

 

Calorías. ¿Qué hay de verdad en todo esto?

No es lo mismo hablar de cantidades de alimentos que de calorías, cuando hablamos de cantidades de un alimento ya nos estamos centrando en el ALIMENTO en concreto.

El mensaje principal de este artículo es explicar que la teoría del balance energético (también llamada Teoría CICO) es errónea. Y es importante entender que es así, porque de otro modo seguiremos intentando prevenir o combatir nuestros problemas de peso con ideas que no tienen ningún fundamento. Y me refiero a estas ideas:

  • La causa de engordar es un exceso calórico
  • La solución obvia al sobrepeso es comer menos y moverse más. Sin déficit calórico es imposible perder peso.

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Sí, ambas ideas son erróneas, fraudulentas y falaces.

Voy a centrar las explicaciones en dos ideas clave:

  • La Teoría CICO no es la Primera Ley de la Termodinámica
  • La Teoría CICO está basada en premisas injustificadas

La Primera Ley de la Termodinámica

Principio de conservación de la energía aplicado empleando los límites físicos de nuestro cuerpo:

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Nadie niega el cumplimiento de esta ley. Repito: nadie niega el cumplimiento de esta ley.

La Teoría CICO

La teoría está basada en dos supuestos injustificados:

  1. Sólo la energía almacenada en el tejido adiposo puede variar.
  2. El tejido adiposo es pasivo: la cantidad de triglicéridos en él acumulados no puede variar por sí misma, en respuesta a estímulos fisiológicos, como el medio hormonal.

En el gráfico, los términos en verde pueden variar por sí mismos. El término en rojo no puede.

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¿Por qué no puede un producto alimentario, como por ejemplo el azúcar, alterar directamente el término 3? ¿Por qué no puede un producto alimentario ser “engordante”, por sí mismo, al margen de las calorías ingeridas/gastadas? La respuesta es que la Teoría CICO no permite que eso suceda, porque una de sus injustificadas premisas es que no puede suceder. Y ya está.

“Superávit calórico” y “déficit calórico”

Significan que hay una diferencia entre los dos primeros términos, y, eso, según la teoría CICO, se tiene que traducir en que el tercer término cambia. Nótese que el tercer término cambia porque los otros dos cambian: es un comportamiento del cuerpo creado por la injustificada premisa de que el tejido adiposo es pasivo.

Nótese que bajo las injustificadas premisas de la Teoría CICO, cualquier solución a la obesidad va a pasar siempre por gestionar la ingesta energética y el gasto energético, es decir, actuar sobre los dos términos en verde en la imagen anterior.

Por ejemplo, cuando se paraliza la pérdida de peso, algunos de los defensores de esta pseudociencia lo atribuyen a que existe una “ralentización del metabolismo”. ¿Qué es esa ralentización? Un cambio en el término 2 de la ecuación, es decir, seguir manteniendo la injustificada premisa de que sólo los dos primeros términos de la ecuación tienen capacidad para cambiar por sí mismos.

Esa idea lleva a la inevitable conclusión de que si el metabolismo se ralentiza, comer aún menos es la única solución posible.

Y que tiene que funcionar, porque esa reducción “no es para tanto”. Como decía al principio: entender la falsedad de la Teoría CICO es clave para entender que lo que creemos saber sobre qué hacer para no engordar o qué hacer para adelgazar carece de fundamento.

Como idea clave: la Teoría CICO no viola la Primera Ley de la Termodinámica, pero no es la Primera Ley de la Termodinámica. Esta teoría propone un comportamiento del cuerpo humano que no deriva de las leyes de la física, aunque no las viole.

¿Son relevantes las trampas en que se basa la Teoría CICO?

Voy a contestar a esa pregunta planteando una teoría alternativa a la Teoría CICO. Esta teoría también es compatible con la Primera Ley de la Termodinámica. No importa tanto que esta alternativa sea correcta, sino que sea posible, lo que por un lado hace evidente que la Teoría CICO es un fraude, y por otro ayuda a entender que ideas totalmente opuestas a la Teoría CICO podrían ser la clave para gestionar nuestro peso corporal.

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En este modelo permitimos que el tejido adiposo cambie por sí mismo, no así el gasto energético. ¿Una premisa injustificada? ¡Exacto! Igual de injustificada que en la teoría CICO. Eso es precisamente lo que quiero resaltar en este artículo.

Si el tejido adiposo puede variar por sí mismo, para controlar su tamaño o sus cambios necesitamos entender qué hace que entren o salgan ácidos grasos, qué hormonas participan, cuáles son los factores fisiológicos que alteran esos procesos.

Es decir, tenemos que prestar atención a todo lo que la Teoría CICO considera, porque sí, irrelevante en el proceso de engordar o adelgazar.

En este modelo existen los productos engordantes de por sí.

En este modelo, si la pérdida de peso se paraliza, la causa es el propio tejido adiposo, que ha decidido no seguir reduciendo su tamaño, quizá en respuesta a una falta de alimento que entiende como una amenaza a la supervivencia.

Nada que ver una “reducción del metaabolismo”, que en cualquier caso sería un síntoma, no la causa de la paralización de la pérdida de peso.

Por otro lado, recordemos que hay otra premisa injustificada en la Teoría CICO: “sólo la energía almacenada en el tejido adiposo puede variar“. ¿Es relevante esa premisa? Obviamente lo es.

Lo vemos claramente si en lugar de imponer que sólo la energía almacenada en el tejido adiposo puede variar, imponemos que sólo la energía almacenada en un tumor puede variar:

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¿Es un “superávit calórico” la causa obvia del crecimiento de un tumor? ¿Es establecer un “déficit calórico” la solución obvia para reducir su tamaño? Sabemos que estas preguntas no tienen ningún sentido, por dos razones:

  1. El balance energético del cuerpo no habla del cambio en la energía acumulada en un tejido concreto: no hay justificación para suponer que sólo la energía almacenada en el tumor puede variar
  2. Sabemos que el tumor no crece o se reduce por el establecimiento de un “superávit/déficit calórico”. Sabemos que el tumor toma la iniciatica de crecer/decrecer, luego no hay justificación para suponer que su papel es pasivo en el crecimiento.

¿Son importantes las trampas en que se basa la Teoría CICO? Hemos visto que sí.

Conclusiones

La Teoría CICO no es la Primera Ley de la Termodinámica

La Teoría CICO está basada en premisas injustificadas

Un “superávit calórico” NO es la causa obvia de la obesidad.

Un “déficit calórico” NO es la solución obvia a la obesidad.

Pensar en los efectos de lo que comemos en nuestro tejido adiposo no es charlatanería ni es negar el cumplimiento de ninguna ley de la física, aunque sí supone negar la validez de la Teoría CICO.

Tenemos que ser conscientes de la trampa: queremos seguir hablando de calorías, porque la Teoría CICO nos permite comer lo que queramos, sea comida o sea producto comestible. Deseamos que esa teoría sea correcta y las industrias alimentaria y de la dieta se aprovechan de ese deseo. Pero no es una teoría correcta. Y tampoco funciona en la práctica.

[Fuente]

www.novuelvoaengordar.com

http://www.joderconleonidas.com/2018/06/ohvicente.html

Libro de Vicente (novuelvoaengordar.com)

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